Cambios en la demanda y repercusiones sobre el sector

Jueves, 24 Agosto, 2017
María Puelles

Titular:

Análisis del informe del consumo alimentario 2016 (MAPAMA). Cambios en la demanda y repercusiones sobre el sector.

Informe:

En los informes previos hemos tratado de realizar un seguimiento de la evolución de precios y demanda, tanto de la leche como de alguno de sus derivados durante los últimos años. En esta ocasión, presentamos un análisis de los datos más relevantes que se ofrecen en el último informe del consumo alimentario (abril 2017), realizado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente con respecto a nuestro sector. Hemos dividido este informe en tres pilares básicos: hogares, canales de compra y tendencias en alimentación, ya que justifican la evolución, tanto del consumo, como de los precios de los productos lácteos. Para cada uno de ellos, se realiza primero un resumen fundamentado básicamente en los datos ofrecidos por el Ministerio y, a continuación, se ofrecen consideraciones sobre la repercusión de cada uno de estos bloques de datos en el sector lácteo, perspectivas y necesidades.

Hogares y alimentación

Como primer dato de interés, comprobamos que, a pesar de que el gasto en alimentación de los hogares españoles se incrementó muy ligeramente (+0,1%) en 2016 con respecto al año anterior, el consumo de alimentos frescos y que precisan preparación (conocimientos y uso culinario) desciende, siguiendo la tendencia de los años anteriores. Esta reducción se comprueba también en muchos países, debido a la falta de tiempo para la cocina y para la elaboración, y el menor grado de conocimientos al respecto por parte de la población, especialmente la más joven. Por el contrario, y de forma lógica y coherente, se hace patente el aumento de consumo de producto elaborados y listos para consumo. A los datos anteriores hay que añadir el de la evolución de los tipos de hogares en España, que acusa una reducción del número de familias con hijos menores (precisamente los que más lácteos consumen tradicionalmente), y el aumento de aquellos que, bien por elección propia (adultos independientes) o también por requerimientos de salud (retirados), disminuyen la ingesta de grasas y optan por productos frescos y con menor contenido calórico. Los jóvenes independientes, por su parte, y a pesar de ser el tipo de hogar menos numeroso, aunque con el mayor crecimiento porcentual en los últimos años, son quienes menores conocimientos y tiempo tienen para la cocina. ¿Cómo puede afectar esto al sector de la leche y sus derivados en España? En cuanto al consumo de leche, la dedicada a su uso en crudo (no como parte de la elaboración de otros platos) se mantendría estable, teniendo en cuenta siempre que se mantiene la elección de aquellas con un contenido moderado en grasas
(semidesnatada); sin embargo, la parte que anteriormente se adquiría como ingrediente de otras elaboraciones como salsas, bizcochos, flanes, etc. caseros, se va reduciendo.
Esto puede explicar la reducción del 2,2% observada en 2016. Los quesos y derivados lácteos, por su parte, precisan poca elaboración, ya que su consumo es eminentemente sin transformación en la cocina (tal cual o como añadido en platos como pastas, ensaladas, etc.). Precisamente por este motivo, su consumo se mantiene más estable que el de la leche (se redujo en un 0,6%), si bien es nuevamente patente la inclinación del consumidor hacia productos con menor contenido en grasas.

Canales de compra
La tendencia de los últimos años se consolida. El supermercado mediano-grande de proximidad se erige como el lugar favorito de compra para el consumidor español, probablemente por la proximidad (que es un factor muy relevante cuando se dispone de poco tiempo para esta tarea), y por la mayor adecuación de la oferta a cada área concreta en la que se ubican. Los hipermercados siguen retrocediendo lentamente, así como los tradicionales, ya que precisan de mayor tiempo (por el traslado y recorrido del establecimiento en el primer caso, y por los tiempos de espera y los precios más elevados en el segundo) para realizar la compra. El canal online comienza a tomar fuerza, aunque representa una pequeña cantidad todavía en las ventas de productos de alimentación. Los motivos de su crecimiento hay que buscarlos en la conveniencia (tiempo y horarios para realizar las compras), ya que no en los precios que, tal como muestra el informe, son más elevados que en el resto de canales (salvo el tradicional), por el incremento de costes que supone el traslado y entrega.

¿Cómo puede afectar esto al sector de la leche y sus derivados en España?

El formato supermercado, al ser el que mayores ventas tiene, puede ofrecer a sus clientes precios más reducidos en productos que son considerados como básicos y habituales en la cesta de la compra (los lácteos entrarían en esta categoría, especialmente la leche y postres). Es una estrategia útil para atraer y mantener a los clientes, que se repite en las tiendas de descuento, y que realimenta la elección del establecimiento.
Por su parte, los precios más elevados que se pueden encontrar en la venta a través de internet pueden tener un origen y justificación no únicamente basado en los costes: se trata de productos voluminosos y de peso por los que, al igual que en el caso de las aguas envasadas, detergentes y otros productos de limpieza para el hogar, muchos consumidores están dispuestos a pagar más por no tener que realizar ellos mismos el traslado. En definitiva, se puede repercutir el incremento de precio de determinados productos en función de los factores de conveniencia que valora más el consumidor. Y son precisamente los supermercados quienes están liderando en la actualidad las ventas online de productos de alimentación, desarrollando esta unidad de negocio con la incorporación de las últimas tecnologías para animar al consumidor a su uso, ya que se considera que este tipo de compras continuará su crecimiento de forma sostenida en los próximos años.

Tendencias en la alimentación

Como ya hemos señalado, la conformación de la población española en cuanto a tipo y número de hogares está evolucionando, tal como refleja el informe del Ministerio. Cada vez hay menos hogares con niños, y aumenta la cantidad de aquellos sin menores o con éstos independizados. Los hogares que más aumentan son los de adultos (parejas y singles) con menor disponibilidad de tiempo para la cocina y compra pero, por el contrario, más interesados en el consumo de productos saludables por moda y/o necesidad. La leche siempre se ha considerado un producto saludable, así como determinados derivados como los yogures y otras leches fermentadas; sin embargo, los organismos de salud pública, los medios de comunicación y el sistema de salud en general recomiendan la disminución de las grasas en la alimentación, por los problemas de obesidad y enfermedades asociadas, alentando a mantener el consumo de estos productos, pero en sus versiones más “light” (tanto en grasas como en calorías en general).
Asimismo, las modas y el aumento de las alergias alimentarias en las últimas décadas han propiciado el desarrollo y oferta de productos sin lactosa y bajos en grasas animales, tales como las bebidas de origen vegetal (soja, arroz, avena, etc.) Por último, aunque no para finalizar, una tendencia cada vez más acusada en muchos países europeos y otros como EE.UU, Australia, etc. es el incremento de la demanda y del valor percibido de los productos autóctonos y regionales. En vallas publicitarias en Incluso en algunos aeropuertos, como los de Italia y Francia se pueden leer estos
meses anuncios que instan a los consumidores a asegurarse y valorar el origen nacional de sus productos lácteos.

¿Cómo puede afectar esto al sector de la leche y sus derivados en España?

Tal como hemos avanzado en informes anteriores, es el consumidor quien, en definitiva, pone el valor a los productos, y determina las variaciones de precio en la mayoría de los casos. La caída de la demanda de la leche entera y de los productos derivados considerados como de mayor contenido en grasas conlleva una disminución de sus precios. Por contra, el atractivo que suponen productos considerados más equilibrados y adecuados para una dieta saludable, y que incluso pueden aportar valores adicionales de interés como la soja, aumentan su demanda y propician el aumento de sus precios.
El sector productivo y las industrias que logran adaptarse mejor a estas nuevas circunstancias, bien por la adaptación de sus productos tradicionales, bien por la incorporación de nuevos a su oferta, están en mejor posición para lograr una posición más competitiva y mayor capacidad de negociación con los intermediarios y clientes.